¿Te imaginas dar unas 430.000 conferencias en 40 años a cerca de 300 millones de personas? Te estoy hablando de Jim Rohn, un formidable empresario y orador motivacional a quien debo una frase que me ha servido para inspirar a mis clientes: “si deseas hacerlo encontrarás la manera, y si no deseas hacerlo encontrarás la excusa”.
“Excusa” viene de ex-causa, o sea, “mostrar al exterior” la causa que lleva tanto a una acción como a una inacción.
Voy a enfocarlo al revés, o sea, ver los cuatro elementos de la motivación para sí hacer algo, especialmente si lo has estado postergando:
1. BENEFICIOS. Lo harás si lo que esperas obtener es lo suficientemente atractivo para ti.
2. RIESGOS. Lo harás si las dificultades que vas a enfrentar están adecuadamente minimizadas.
3. GANANCIA ACTUAL. Lo harás si tienes la seguridad de que no vas a perder por completo lo que de bueno de proporciona quedarte tal y como estás.
4. PERJUICIOS. Lo harás si las desventajas que te provocará no hacerlo son ciertamente intimidatorias.
O sea, si no esperas obtener alguna ganancia interesante, los riesgos no te compensan, estás a gusto en la situación actual y quedarte tal cual no te va a perjudicar, ten por seguro que tendrás excusas más que suficientes para no ponerte ya manos a la obra.
Apliquémoslo: piensa en algo que has estado dejando para mañana de manera permanente. Pasan los días y “eso” sigues sin hacerlo. ¿Para qué lo estás postergando? ¿Qué ganarías poniéndote cuanto antes manos a la faena? ¿Qué perderías? ¿En qué te beneficia no hacerlo? ¿Qué pasa si definitivamente no lo haces?
Recuerda que un paso importante consiste en sustituir el “tengo que” por “voy a” o “escojo hacer”. ¡Mucho éxito!
¿Te imaginas dar unas 430.000 conferencias en 40 años a cerca de 300 millones de personas? Te estoy hablando de Jim Rohn, un formidable empresario y orador motivacional a quien debo una frase que me ha servido para inspirar a mis clientes: “si deseas hacerlo encontrarás la manera, y si no deseas hacerlo encontrarás la excusa”. “Excusa” viene de ex-causa, o sea, “mostrar al exterior” la causa que lleva tanto a una acción como a una inacción. Voy a enfocarlo al revés, o sea, ver los cuatro elementos de la motivación para sí hacer algo, especialmente si lo has estado postergando: 1. BENEFICIOS. Lo harás si lo que esperas obtener es lo suficientemente atractivo para ti. 2. RIESGOS. Lo harás si las dificultades que vas a enfrentar están adecuadamente minimizadas. 3. GANANCIA ACTUAL. Lo harás si tienes la seguridad de que no vas a perder por completo lo que de bueno de proporciona quedarte tal y como estás. 4. PERJUICIOS. Lo harás si las desventajas que te provocará no hacerlo son ciertamente intimidatorias. O sea, si no esperas obtener alguna ganancia interesante, los riesgos no te compensan, estás a gusto en la situación actual y quedarte tal cual no te va a perjudicar, ten por seguro que tendrás excusas más que suficientes para no ponerte ya manos a la obra. Apliquémoslo: piensa en algo que has estado dejando para mañana de manera permanente. Pasan los días y “eso” sigues sin hacerlo. ¿Para qué lo estás postergando? ¿Qué ganarías poniéndote cuanto antes manos a la faena? ¿Qué perderías? ¿En qué te beneficia no hacerlo? ¿Qué pasa si definitivamente no lo haces? Recuerda que un paso importante consiste en sustituir el “tengo que” por “voy a” o “escojo hacer”. ¡Mucho éxito!

